lunes, 3 de noviembre de 2014

Los hechos son testarudos

Los ecologistas coñazo (o sandía, ya se sabe, verdes por fuera y rojos por dentro) no dejan de dar la matraca con lo del calentamiento global. Yo discrepo con ellos, fundamentalmente, en tres puntos:
  • Lo del calentamiento: no parece muy lógico hablar de un aumento de las temperaturas cuando, según algunos, nos encaminamos a una nueva glaciación.
  • Lo de la globalidad: estoy dispuesto a admitir que las temperaturas pueden estar aumentando localmente, pero eso no se compadece con el hecho de que la extensión y espesor de los casquetes polares estén alcanzando máximos históricos. La última vez que lo estudié, un aumento de las temperaturas fundía el hielo.
  • El factor humano (no, no me refiero a la novela de Graham Greene): podría aceptar que la intervención del hombre ha jugado algún papel en el tema, pero no considero que esté totalmente probada la culpabilidad mayoritaria y sin paliativos.

Mi postura escéptica se reafirma cuando veo artículos como uno donde recogen las cuarenta excusas de los climatólogos para explicar que ya no suban las temperaturas (es decir, para evitar tener que reconocer sin paliativos que sus predicciones eran equivocadas). Mi favorita es, sin duda alguna, la trigésimo sexta: en realidad no tenemos una teoría que se ajuste a todos los datos. Como dicen en el propio artículo, que se lo expliquen a los que hablan de consenso científico absoluto en la materia, a ver qué dicen.
¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!

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